Ilustración de Sofía Montero

Vuelven las brujas

Tras 29 años de su estreno, llega Hocus Pocus 2 -o el Retorno de las Brujas 2- a Disney Plus, la segunda parte del clásico de Disney.  

El anuncio del proyecto sorprendió, pues la primera entrega no se prestaba para una secuela; más bien cerraba la historia de forma bastante definitiva. Sin embargo, no debería extrañarnos viendo el reciente interés de Disney por los remakes y las continuaciones de antiguos proyectos; quizás por falta de nuevas ideas interesantes, o quizás en un intento de crear nostalgia en los espectadores que con el tiempo se hayan ido alejando del estudio y sus proyectos más recientes. No obstante, Hocus Pocus no necesitaba una continuación y eso se ve claramente con el inicio de la secuela. 

Hocus Pocus 2. ©Sofía Montero

Si recordamos, la primera entrega acababa con las brujas convirtiéndose en polvo al no poder mantenerse vivas pasado el amanecer, gracias a los esfuerzos de los protagonistas. Esta muerte se manifiesta como definitiva al espectador, pues la maldición de Binx -el gato- desaparece y vemos como se reencuentra con su hermana para descansar por fin.  

No había vela, no había maleficios y las brujas habían desaparecido, por lo que no se podía esperar que volvieran. El guión resuelve este problema de forma mediocre, inventándose un personaje nuevo y posicionándolo en el cementerio para presenciar la muerte de las brujas, conseguir el libro de hechizos de forma no especificada y, según sus palabras, mantenerlo despierto el suficiente tiempo para crear una nueva vela de retorno. Todo esto con 8 años y sin saber nada de magia, por supuesto.  

A partir de aquí la película tiene una estructura muy parecida a la primera, salvo que esta vez las brujas no pretenden robar las almas de todos los niños de Salem para mantenerse vivas, sino lanzar un hechizo que otorgue poder ilimitado a la mayor, Winnifred. Las protagonistas crean obstáculos, con algunas bromas y guiños a la original de por medio, para después truncar sus planes y esta vez sí que sí, desvanecerlas del todo. 

Por otro lado, el guión pretende modernizarse reconociendo la opresión a la que estaban sometidas las mujeres durante el periodo de infancia de las hermanas, intentando justificar su comportamiento. No obstante éstas reflexiones sirven de poco, pues la trama no sabe qué hacer con ellas y por lo tanto las desestima para mantener al “villano” y sus motivos claros. 

Ahora bien, si observamos el conjunto general, la película cumple con lo que yo consideraría los mínimos en una cinta familiar: algunos momentos graciosos, un par de números musicales y una lección de vida al final. Los actores hacen su trabajo y ver a Bette Midler, Sarah Jessica Parker y Kathy Najimy retomar sus papeles como las hermanas Sanderson es lo único que esta secuela necesitaba, si somos francos, para resultar aceptable. 

Sofía Montero

Redactora e ilustradora

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